Un viaje fracasado: El despliegue de los torpederos en la Guerra del 98

La guerra del 98 fue un enfrentamiento entre la escuadra norteamericana basada en acorazados y la española formada por cruceros acorazados y unidades torpederas. Santiago Caro nos describe un interesante y desconocido episodio de este conflicto que influyo de forma significativa en el desenlace final.

En primer lugar, queremos agradecer a Santiago su excelente artículo y la amabilidad que ha tenido con este blog al presentarnos su nuevo libro. Santiago nos describe un capítulo poco conocido de la contienda pero con una gran influencia en su desarrollo:

La 1ª División de Torpederos

Los acontecimientos de 1898 y la disposición de las fuerza navales españolas, incluso previas a la declaración de guerra formal, el 25 de Abril de 1898, aunque con efectos retroactivos a cuatro días antes según los USA, tuvieron una desconocida y casi nunca tenida en cuenta derivada que protagonizaron los buques de la denominada 1a División de Torpederos al mando de Fernando Villaamil.

Rayo

Torpedero Rayo

Decimos esto porque ya antes del comienzo de las hostilidades y desde finales de Febrero de aquel fatídico año hubo un inteligente intento de llevar a Cuba hasta seis unidades torpederas. Unidades que fueron las únicas que preocuparon seriamente al Estado Mayor de los Estados Unidos. Las unidades seleccionadas fueron:

  • Tres torpederos de primera clase: Azor, Ariete y Rayo.
  • Tres destroyers: Furor, Plutón y Terror.

Estas unidades tenían que efectuar un viaje cuasi imposible desde España hasta Cuba, aunque convoyados por el vapor de la Transatlántica Ciudad de Cádiz.

Los protagonistas

Debe el lector pensar en buques muy ligeros, de poco más de 40 metros y 120 toneladas los torpederos, y 70 metros y 400 toneladas los destructores.En los torpederos se hacinaban hasta 27 hombres y casi 70 en los modernísimos destructores.

Para el viaje se les desmontó todo el armamento dejando a todos los torpederos con poco más que con los fusiles y alguna pieza menor al resto. Se estibó carbón en cada rincón y pañol amén de la cubierta, mientras que las raciones se les tiraban desde el vapor con flotadores y debían pescarla.

Tras repasar y reparar a los buques antes de su salida el 10 de Marzo, llegaron a las Islas Canarias tres días después tras una navegación poco agitada. Entre tanto y desde Enero, una concentración de buques americanos estaba anclada en Lisboa, con muestras evidentes de desprecio y ganas de pelear con los españoles, que había sido situada allí por el Jefe del Departamento de Marina, Teddy Roosevelt, por si el presidente americano, McKinley quisiera destruir a la División preventivamente, hecho que no ocurrió finalmente por los escrúpulos del presidente y no por falta de ganas de la US Navy.

Un duro viaje

Sin embargo, tras su salida de las islas Afortunadas y con una fatídica mala fortuna, tanto el tiempo atmosférico como las averías en las unidades hicieron vivir a aquellos marinos situaciones peligrosas e incómodas. Perdidos de vista entre ellos, con averías algunos y buscándose en medio de unas mares muy duras, acabaron final y felizmente todos en San Vicente de Cabo Verde.

Azor

Torpedero Azor

Esta agrupación y la amenaza de los americanos anclados en Lisboa, hicieron que cualquier estrategia previa o consideración sobre los cruceros que se hallaban en La Habana, el Vizcaya y el Oquendo, saltara por los aires. El Gobierno mandó lo que había a flote en la Península, el Cristóbal Colón y el Infanta María Teresa, escoltaran a los buques torpederos, y para dar aún más protección, se ordenó que los mencionados cruceros que estaban en La Habana, cruzaran el Atlántico hasta Cabo Verde. El temor a un combate en medio del Atlántico y la pérdida de esas unidades, aniquiló cualquier ventaja que pudieran tener las unidades pesadas en La Habana, y sin limpiar fondos o reparar algunas piezas defectuosas en su batería media se les ordenó cruzar inmediatamente el Atlántico, unirse a los buques que llegaban desde España y escoltar a la División de torpederos.

Una oportunidad perdida

Así, la Oportunidad de llevar unos buques realmente peligrosos y temidos acabó siendo la Causa indirecta del destino final de la Escuadra de Cervera. Para finalizar este relato, diremos que los destroyers siguieron a los cruceros a Cuba remolcados por ellos. Los torpederos se decidió hacerlos volver a las Islas Canarias para protegerlas de un supuesto ataque americano, donde permanecieron hasta finales de 1902.

Oportunidad y Causa: Torpederos de 1ª Clase de la Armada

Esta nueva publicación que tiene miles de horas de investigación, dibujo y redacción. Es la tercera obra del autor. Contiene 592 páginas repletas de información nunca antes publicadas, historiales de las cuatro unidades,  detalles técnicos y constructivos en profundidad. Entre sus páginas se encuentran:

  • Más de 50 planos completos de los torpederos Ariete y Azor
  • Otras tantas o más imágenes en 3D de ambos buques en su configuración original
  • Decenas de mapas de travesías
  • Cientos de fotografías (algunas nunca vistas) y grabados
  • Más de cuarenta notas explicativas y unas adendas técnicas que cubren calderas y armamento.

Con una vida operativa dilatada debida a las carencias presupuestarias de la Armada tras el Desastre, uno de estos buques llegó hasta los años 20 del siglo XX.

Libro oportunidad y causa: torpederos de primera clase de la Armada

El precio es de 75 € más otros 15 € de gastos de envío y manipulación. La primera edición ya está agotada, estando en marcha una segunda edición que verá la luz en aproximadamente un mes. El autor informara cumplidamente de su reedición. Para adquirirlo, es necesario contactar en la siguiente dirección de correo electrónico: santiagozambia@gmail.com. El pago podrá realizarse mediante PayPal o transferencia bancaria que se facilitará convenientemente a los interesados.

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3 comentarios en “Un viaje fracasado: El despliegue de los torpederos en la Guerra del 98”

  1. Hola todos:

    Hace años que conozco al autor del libro y tengo la suerte de ser uno de los pocos aficionados a los temas navales que cuenta en su biblioteca con sus tres obras.Santiago se caracteriza, y eso me gusta por dedicarse a investigar sobre las pequeñas unidades de la Armada. Aquellas que. pese a su interés técnico y militar, casi no salen en los libros de historia. vale la pena hacerse con este libro que se centra en buques poco conocidos.
    ¡ Adelante Santiago ! . Algunos queremos más.

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  2. Aunque hubieran llegado los torpedos al carecer de giroscopios no eran las armas que tanto se temían. De hecho en la guerra ruso/japonesa hubo importantes ataques al torpedo con resultados decepcionantes. Como el ataque que inició la guerra.

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